Madres trabajadoras, ¿hijos tristes?

24 hijos

Las mujeres llevamos años reclamando que nos ofrezcan mayor compatibilidad entre trabajar y ser mamás. En una época en que las circunstancias no solo obligan a tener hogares de dobles ingresos, sino que empujan a las mujeres a animarse a romper sus propios límites, deseamos que los ambientes laborales, y las expectativas sociales, nos ayuden y nos permitan ser aquello que queremos ser. Tanto por lo que sabemos como por lo que no sabemos, muchas mujeres luchan con tener que escoger entre ser mamás y dejar de trabajar o trabajar y tener que dejar a los hijos por unas horas. Pero en la práctica…

¿Qué efecto tiene sobre los niños crecer con mamás que trabajan?

Un estudio reciente de la Escuela de Negocios de Harvard encuestó a más de 100.000 hombres y mujeres de 29 países. Entre las conclusiones interesantes se destacan:

De adultas, las niñas suelen ser más exitosas profesionalmente. Tienen más probabilidades de acceder a un empleo remunerado (1,2 veces más que las hijas de madres que no trabajan) y en posiciones de mayor responsabilidad (1,3 veces más). Quizás causalmente, ambas circunstancias pueden incidir en que también obtengan un mayor ingreso anual que las niñas cuyas mamás no tienen un empleo formal. Sin embargo, parece que para acceder a puestos de supervisión, sí influye si sus madres tuvieron empleos de alta destreza y una educación relativamente alta.

De adultos, los niños se involucran más en el cuidado del hogar. Semanalmente, dedican 50 minutos más a las tareas del hogar y al cuidado de la familia, que podría incluir más horas de juego con sus propios hijos, por ejemplo. Además, tienen concepciones más igualitarias sobre los roles de género y tienden a elegir parejas que también trabajan.

Las mamás se convierten en importantes referentes y modelos a seguir. A las niñas les enseña que es posible manejar la maternidad y el trabajo, y las anima a pensar en seguir su pasión. Por ejemplo, las niñas con modelos femeninos en campos científicos-tecnológicos son más propensas a imitar ese camino y explorar carreras de ese tipo. A los niños les demuestra la importancia del trabajo compartido. Hay evidencia que empoderar a las madres en su rol de modelos a seguir dota de mayor confianza tanto a sí mismas, como a sus hijos.

Sus hijos son tan felices como los hijos de madres a tiempo completo, según las autoras. Aunque la felicidad es un concepto muy subjetivo y sabemos muy poco sobre qué tan felices son los niños de adultos si sus madres se quedaron en casa o no, el estudio apunta a que las mamás trabajadoras no les están causando un daño a sus hijos por irse a trabajar.

Y esas son buenas noticias para las madres que, por la razón que fuera, trabajan. Sin embargo y más allá de estos datos, lo verdaderamente importante es que, en el tiempo que sí pasan juntos, mamás e hijos tengan interacciones amorosas y de calidad.

DENTRO O FUERA DEL HOGAR, HAY QUE DEDICAR TIEMPO DE CALIDAD

Los datos del estudio de Harvard pueden estar llenos de incógnitas. Por ejemplo, quizás no consideran la precariedad de algunos empleos femeninos o poco reconocidos, o la realidad de la inmensa mayoría de las mujeres latinoamericanas en condiciones más vulnerables de empleo y con poca ayuda en el hogar, o el estilo de crianza y el ambiente del hogar. Tampoco comparan las ventajas que tienen para los niños el criarse con madres que no trabajan.

Por lo tanto, cabe enfatizar la importancia de que, en cualquier circunstancia, las mamás estén presentes y activamente involucradas en los primeros momentos de vida de sus hijos, en los primeros años, durante la lactancia, que sepan jugar y también leer con ellos a diario, que interactúen con ellos y les demuestren afecto. La evidencia muestra que la influencia de papá y mamá sobre el desarrollo de los niños es tan grande, que “la clave para cerrar la brecha en los resultados de los niños es cerrar la brecha en lo que las familias hacen con sus niños”. Es decir, que lo que realmente determina el éxito de los niños es el tiempo de calidad que les dedican sus padres.

Indudablemente, al éxito de los niños aportaría significativamente un cambio en las políticas públicas que permitan mayor flexibilidad a las mamás que trabajan, tanto en actitudes más equitativas y horarios laborales y escolares más asequibles, como en la promoción de la paternidad activa y de los espacios que permitan a papás y mamás seguirlo siendo aún en un espacio profesional.

Fuente: https://blogs.iadb.org/desarrollo-infantil/es/eres-mama-y-trabajas/

 

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