Mujeres rurales, trabajo sin tierra

Nepal - Joint Programme for Rural Women Farmers

Las mujeres rurales representan más de un tercio de la población mundial y la mayoría del 43 por ciento de las mujeres agricultoras de todo el mundo. Labran la tierra y plantan las semillas que alimentan naciones enteras. Garantizan la seguridad alimentaria de sus comunidades y construyen la resiliencia climática. Sin embargo, cuando se trata de la posesión de la tierra y del acceso a los insumos, la financiación y la tecnología agrícolas para la resiliencia climática, las mujeres se ven mucho más relegadas que los hombres.

Este año, el Día Internacional de las Mujeres Rurales (15 de octubre) se centra en “los retos y las oportunidades presentes en la agricultura resiliente en cuanto al clima para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y niñas rurales”. El Día Internacional de las Mujeres Rurales precede al Día Mundial de la Alimentación (16 de octubre, bajo el lema “Cambiar el futuro de la migración. Invertir en seguridad alimentaria y desarrollo rural”) y al Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza (17 de octubre), que destaca las cuestiones inseparables del empoderamiento de las mujeres rurales.

El cambio climático dificulta aún más el acceso —de por sí, desigual— de las mujeres a la tierra, el agua y la energía. Al mismo tiempo, el cambio y los desastres climáticos exacerban las desigualdades y discriminaciones de género existentes, que limitan el poder de decisión y la participación que las mujeres rurales tienen en sus familias y comunidades. Por ejemplo, a medida que aumentan las inundaciones y sequías, las mujeres y niñas rurales dedican más tiempo y esfuerzo a recolectar y garantizar el agua y el combustible, por lo que pierden oportunidades educacionales y generadoras de ingresos.

Como si fuera poco, un clima cambiante representa una decreciente ventana de oportunidad para cerrar la brecha de género en el sector agrícola. La gran mayoría de las personas pobres del mundo viven en zonas rurales; por ello, cerrar la brecha de género en el sector agrícola resulta fundamental para garantizar la seguridad alimentaria, construir la resiliencia climática y erradicar la pobreza. Permitirá que las mujeres agricultoras adopten enfoques agrícolas que sean resilientes en cuanto al clima, del mismo modo que los hombres, y aumenten la productividad agrícola total. Según determinadas estimaciones, si las mujeres tuvieran acceso igualitario a la tierra y a otros activos productivos, la producción agrícola aumentaría hasta en un 20 por ciento en África.

Fuente: ONU Mujeres

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