Causal de divorcio: sevicia, amenazas o injurias graves

HABLEMOS DERECHO

Por: Yasser Alejandro del Castillo García, consultor jurídico.

maltrato

Revisemos otra causal de divorcio que se puede actualizar por tres situaciones distintas pero que pueden estar ligadas, la sevicia, las amenazas o las injurias graves de un cónyuge para otro. Lo primero que le llamará la atención, como a mí en algún momento, es qué contexto y significado tiene cada uno de esos conceptos. Vayamos primero por sus conceptualizaciones.

¿Qué es la sevicia? Es el trato cruel o la crueldad excesiva que una persona da a otra. ¿Qué es la amenaza? Dar a entender con actos o palabras que se quiere hacer algún mal a alguien. ¿Qué son las injurias? Esta palabra tiene dos significados, uno que es el agravio, ultraje de obra o de palabra, y otro que es muy específico del derecho que se utiliza para denominar a un delito que consiste en la imputación a alguien de un hecho o cualidad en menoscabo de su fama o estimación, que en México se le conoce como “difamación”. No utilizaremos en esta ocasión la imputación de un delito de un cónyuge a otro porque esto por sí mismo es una causal de divorcio, la cual analizaremos en otra entrega.

Pensemos en un matrimonio en donde la mujer es sumisa y el hombre es un patán, y ante la menor provocación le grita a su esposa, le hace que duerma en el suelo, aunque tiene un buen salario le da cantidades insuficientes de dinero para los gastos del hogar, por cualquier motivo.

Me acuerdo que Héctor Suárez hacía un sketch con Amaranta Ruiz (Rigoberta) donde personificaban un matrimonio “Rigoberta y Leodegario Buenaventura”, utilizaban como fondo musical la canción “sin ti” del trio “los panchos” y el esposo se la pasaba insultando, ignorando, humillando, dándole malos tratos frente a otras personas; y se decían “gorgojo rancio”, “desgraciada”, “peneque”, “idiota”, “alacrán”, “cacatúa desmañanada”, “infeliz tapón de sidra”, entre otros insultos.

Como verá la sevicia, las injurias y los malos tratos pueden existir juntos o separados. De hecho, y por increíble que le parezca entre los estudiosos del derecho y las interpretaciones jurisprudenciales existe un debate, un poco sin sentido para mí opinión, de que si para que se actualice se requiere un mal trato continuo, aun cuando no sea grave, pero que por su permanencia, continuidad o repetición, llega a hacer imposible la vida conyugal; o si puede haber sevicia a pesar de que el mal trato no sea continuo.

Ahora, si lo vemos por separado, para que alguien funde la causal de divorcio basado en la sevicia, así solita, deberá probar que los malos tratos de palabra o de obra que la constituyen, den como resultado que se rompa definitivamente la armonía entre los cónyuges, aunque no sean continuos. Tratándose de las injurias, se sigue el mismo criterio, pero será el juez quien califique si esos insultos son tan graves que hacen imposible la vida en común.

Y aquí está el mayor de los problemas, porque es el juez quien calificará si todos los hechos que se le exponen en la demanda, y en la contestación en su caso, en verdad son tan graves que ya hacen la vida en común imposible. Yo creo que es un problema porque el juez, aunque se le lleven las pruebas directas o indirectas de estas situaciones, a su criterio las podrá valorar y decidir si esos malos tratos hacen o no la vida imposible. Y es que es muy difícil llevar prueba directa de estas situaciones. Veamos lo siguiente:

Para que prospere la acción de divorcio con base en alguna de esos actos, quien promueve el juicio debe precisar detalladamente las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que hayan ocurrido los hechos, pero de acuerdo con la jurisprudencia esto no implica que en la demanda deba especificarse cuál de ellas se actualizó en el caso porque corresponde exclusivamente al Juez del conocimiento examinar y decidir si los hechos narrados reflejan una o varias de las conductas que constituyen las causales mencionadas.

Ahora, y basándome nuevamente en las intepretaciones jurisprudenciales, no es posible exigir prueba directa de las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurrieron los hechos que dan lugar a las injurias y sevicias entre los cónyuges dada precisamente la dificultad de que se desarrolle ante testigos; de ahí que no debe imperar el formalismo rigorista que respecto de la idoneidad de los medios de convicción, se exige en general para la materia civil porque en general las legislaciones procesales civiles señalan que para conocer la verdad el juzgador puede valerse de cualquier persona, cosa o documento, con la única limitación de que las pruebas no estén prohibidas por la ley, ni sean contrarias a la moral.

Pero insisto en la idea, el juez apreciará estas pruebas y solo él calificará si los malos tratos dan Si desea que le platique sobre algún tema, o necesita una consulta jurídica en temas familiares, civiles, o mercantiles, recuerde que estoy a sus órdenes y permanezco en comunicación a través de redes sociales y correo electrónico, que son:

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