De caerse y levantarse

caídaNEOCASADA

Por Alma Campos

 

La semana pasada, con muchísimo esfuerzo de mi parte, entregué un trabajo de 14 páginas para aprobar en modo extraordinario una materia de las muchas que aún me faltan para poder terminar la carrera de Psicología que me encuentro cursando en línea por la UNAM. Y digo con muchísimo esfuerzo, porque el trabajo requería como preparación previa leer nada más y nada menos que 400 páginas aprox., y se podrá suponer que en mi caso, con 2 hijos, un marido, un perro nuevo, una casa, y un trabajo de tiempo completo, esta lectura no se presentaba muy fácil que digamos. Pues como pude las leí, confieso que de repente me saltaba algunos párrafos, pero lo logré más o menos, para poder tener una gran idea de lo que debía escribir en ese ensayo de 14 páginas.

El resultado fue 55 en escala de 0 a 100, osease, reprobé. Dicho resultado lo vi en mi teléfono el sábado de camino a un espectáculo de Disney al que llevamos a los hijos. Me sentí súper triste, decepcionada de mi misma y de la miss que no logró ver la subjetividad que representaba tal ensayo, y que quería, al parecer, un ensayo mucho más estructurado, alineado a un índice creado por ella, y no necesariamente mi opinión o punto de vista sobre el tema, que hasta donde lo entendía, era esa la definición de un ensayo. En un segundo paso por mi mente el darme de baja ya de la bendita carrera, entender de una vez por todas que si no soy Psicóloga, será porque no es mi destino serlo, y que tendré que solucionar mis propios problemas yendo a terapia, y que solo podré ayudar a las personas que quieran contarme, a modo de amistad, sus problemas, y por supuesto, no esperar pago alguno por ello.

Luego se me paso un poco, viendo bailar a las princesas de Disney (¿Quién no se pondría de buenas con eso?), pero sobre todo, observando a mis hijos, la cara de asombro, la felicidad de mi hija al ver los vestidos espectaculares en escena, viendo a Cenicienta levantarse después de la arrastrada que le dan las hermanastras, dejándole el vestido nuevo hecho trizas, o a Blanca nieves despertar con un beso de amor, después de la estupidez de aceptarle una manzana a una desconocida anciana decrépita (¿pues qué estaba hambreada o qué?), o la maravilla en la cara de mi hijo al ver a una Bestia frente a él, peleando con Gastón y luego bailando enamorado de Bella. Salí sintiéndome un poco mejor, pero luego al día siguiente desperté y de nuevo, cual meme de rana René, me acordé y me volví a apachurrar.

Ahorita ya estoy mejor, de buenas otra vez sobre el tema; decidí tomarlo con filosofía, y tomarla como la segunda materia EN TODA MI VIDA que repruebo; ¿consuelo de tontos? no lo sé, solo sé que este fin de semana me toca inscribirme al semestre regular, ¡y lo haré! Honestamente empiezo a dudar, ahora sí en serio, que logre terminar la carrera… Como bien dijo mi hermana, ¿Qué voy a hacer cuando me toque hacer prácticas? Ni modo de pedir permiso en la chamba para irme al reclusorio o a un Psiquiátrico a hacer un trabajo ¿verdad? “ahorita regreso jefe, nomás voy a Santa Martha Acatitla a hacer una práctica de volada, y regreso”…. No suena viable honestamente… Ya veré que hago ¿no?

De las muchas veces en mi vida que me he caído y me ha tocado levantarme, de volada y muchas veces solita y sin ayuda, esta, no diré que ha sido la peor, ¡porque ni cerca!, pero sí es de las que más me ha pegado al orgullo creo. Como ya he contado en otras columnas que aquí se exponen, crecí creyendo que en verdad TODO lo podía, con las purititas ganas de hacerlo, o nomas porque soy yo, quien sabe, pero en verdad crecí con esa idea tatuada en mi mente, por lo que este fracaso (porque así lo veo aunque suene exagerado), pues sí me pego en el orgullo de yo-todo-lo-puedo-siempre. Ya que si nos vamos más sinceros y a detalle, pude haberle echado más ganitas ¡eso que ni que!

¿Esto es caer y levantarse? Puede ser, puede ser… De eso trata la vida ¿qué no? De aprendizajes, de errores y correcciones, de caer y levantarse… A veces quedamos medio empolvados por el azotón, pero no importa siempre y cuando sigamos adelante en el camino. Eso quiero enseñarles a mis hijos, que sepan que van a caerse muchas veces en la vida, y que al final, ESO es la vida, pero que deben levantarse en friega y sin quejas, darle pa´lante a lo que venga, ya sea una materia reprobada (¡más les vale que no!), un corazón roto, una puerta que se cierra… la vida siempre nos pone a prueba, al menos así es como lo veo, la cosa es entender claramente que ¡es la vida misma, la prueba en sí!, ¿Cómo sabemos si aprobamos? Cuando esté sentada en mi mecedora, viejita viejita y con Uli tomado de la mano, viendo jugar a los nietos en un jardín, de preferencia con una playa de fondo, felices, juntos y con una familia más grande de los 4 que somos ahora, ahí sabré que esta prueba, ¡sí que la pasé!  Introducción a la Filosofía de la Psicología ya será otra historia, de otro día con más calmita…

Una respuesta to “De caerse y levantarse”

  1. Maricarmen Juárez dice:

    Querida Alma, definitivamente de eso se trata la vida, no todo puede ser miel sobre ojuelas y en muchas ocasiones la vida te pone las cosas como para preguntarte, ¿de verdad quieres esto tanto? ¿o al primer ventarrón vas a claudicar?, si es tu decisión hacer tu carrera de psicología y es algo que te encanta estoy segura que seguirás adelante, no importa cuanto te lleve o si terminas de panzazo, las calificaciones son lo de menos. Lo realmente importante es si la vida te aprueba o no, el como lleves acabo tu profesión con amor y con entrega, como dices dentro de algunos años una materia reprobada… no significa nada. De entrada yo te doy un 10, por que estas persiguiendo lo que quieres y estás dispuesta a pagar el precio por ello. Felicidades

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