Suspiro por el sábado (o crónica de una señora sin tubos)

 lecturaUna señora con tubos en la melena y una pañoleta cubriendo éstos, apurada bajando aparatosas mochilas y niños de un auto tipo guayín… Sí, esas eran nuestras madres.

En esos años no había avances tecnológicos que jugaran a su favor; ahora ya no usamos más tubos, bastan un cepillo maravilloso, un químico milagroso y 10 minutos de secadora para tener el pelo chic. Ellas tardaban más poniendo los tubos que nosotras peinándonos.

Y ese es apenas un ejemplo.

La maternidad ha dejado de ser, por fortuna, una tarea de tiempo completo, para dar espacio y vida a las mujeres.

Ya no es blanco y negro, tenemos infinidad de tonalidades para disfrutar a nuestros hijos  y especialmente de nosotras mismas: No podemos criar niños felices, si la condición es anularnos como mujeres.

Yo, por ejemplo, soy una insaciable lectora. Los años que más libros leídos acumulé fueron en los de la universidad, pero después con las responsabilidades del trabajo decreté los sábados como el día exclusivo para mí. Así que dormía hasta tarde y de ahí me la pasaba leyendo horas.

Eran días maravillosos, sólo un antojo de café podía apartarme de los libros y revistas que iba formando en el buró, las horas pasaban y yo estaba atada a la lectura y a la cama hasta entrada la noche cuando había que ir a cenar con los amigos.

Suspiro por los sábados.

Tuve un hijo y la vida cambió. Por supuesto, no he renunciado a la lectura, lo he sumado a ese placer. Los primeros días de su vida lo que se modificó en la escena de los sábados es que ya no estaba sola tumbada en la cama, y que cuando me levantaba por café también preparaba algo de leche para él.

lectura1Ahora que mi hijo es todo un graduado en el arte de caminar, correr, trepar, saltar, tomar y acomodar sus libros en el estante, hemos dejado la cama y acudimos a un centro cultural que tiene lo justo para los dos.

Podemos leer, admirar esculturas y pinturas, correr por el jardín, juguetear en las fuentes, comer y del pañal ni nos acordamos…

La tecnología también juega a nuestro favor.  Kleen Bebé Suavelastic Max nos ayuda, es un pañal de tecnología avanzada que mantiene a tu hijo seco por más tiempo y evita escurrimientos, así que puedes dedicar horas a tu actividad favorita sin tener que estar presionada por cambiarlo.

Suspiro por los sábados, por los de antaño y por los de ahora que leo acompañada…

Suspiro por los sábados todos los días de la semana…

¿Qué libro estamos leyendo?

“Los paseos de la Ciudad de México”, de Salvador Novo, que paradójicamente incluye a una señora con tubos y pañoleta.

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