¡Demasiado esfuerzo!

sinhijosNEOCASADA

Alma Campos Pineda

 

Acabo de leer el enlace que publicó un amigo en su face, acerca de un estudio que AFIRMA, a ciencia cierta, que tener hijos te hace miserable pero como este tema es Tabú, ningún padre lo reconoce… Honestamente no lo termine de leer porque me dio un exceso de pereza hacerlo, pero a grandes rasgos hablaba sobre lo mal que se vuelve tu vida después de tener un hijo pues ya no duermes igual, tu dinero ya no es tu dinero, ya no sales a los mismos lugares divertidos de antes, etc.  ¡Honestamente la cantaleta ya me parece fastidiosa! La pregunta del millón sería: ¿la persona que hizo este “interesante” estudio, tendrá hijos?

Cuando nace nuestro primer hijo no hay consejo que alcance, ni experiencia contada, ni libro leído, que en verdad te prepare para esto…. Juras que jamás lo dejarás llorar por que no quieres que sufra, ¡pero llegan muchos momentos en que ya no sabes qué hacer para que deje de hacerlo! Le armas un cuarto de ensueño, casi que hasta más padre que el tuyo, pensando que así amará dormir en él y serás la master del sueño infantil y de repente cada noche te descubres sin poder alcanzar a manosear a tu marido porque hay dos hijos de por medio plácidamente dormidos (¡hay más cuartos en la casa señoras, utilicémoslos!).  La papilla orgánica de verdura cosechada en tu jardín y regada con mero rocío del amanecer para que sea lo más saludable del mundo, ¡no se la come! Pero no le des una mendiga papita frita porque ahí sí ¡hasta lame la bolsa! Nada de esto es lo que esperamos ¿verdad? Pues que creen: ¡¡¡eso es lo normal!!!

Al menos yo no pensé en tener hijos para llevar a la práctica lo que decían los miles de libros que existen sobre el tema (compré solo uno nomás por no dejar y a la mitad me aburrió por completo); tampoco para que fuéramos como foto de revista de socialité en donde los niños siempre están peinados, las mamás delgadísimas a los 30 minutos de haber parido y el papá con una cara de felicidad absoluta, como si no le importara lo que le van a costar esas criaturas… Decidí tener hijos por que amaba la idea de preservar mi amor y el de mi marido a través de ellos, porque quería que vieran el mundo como yo lo veía, que si estaba en sus manos, hicieran algo bueno para mejorarlo, quería ver de nuevo la sorpresa en los ojos de alguien que por primera vez ve algo nuevo en su vida, escuchar una carcajada tan honesta como solo la suelta un bebé por primera vez, quería tocar una mano diminuta y decirle a alguien al oído que estaría ahí para cuidarlo por siempre… Quería seguirme enamorando de la vida, y quería seguir siendo parte de ella…

Que no duermes, no, no duermes; que ya no sales tanto de parranda, no tampoco; que terminas casi siempre en restaurantes que tengan área infantil y no en los de moda que tienen menú minimalista con platillos deconstruidos, no tampoco; que el convertible ya no aplica por que no caben las sillitas atrás, tampoco…. ¡y eso que! ¿Cómo puedes pensar que tu vida no va a cambiar después de un hijo? ¡Por supuesto que cambia! Pero cambia PARA BIEN.

Cambia en el momento en que lo hueles por primera vez y el olor se queda tatuado en tu mente, y a veces tan solo con cerrar los ojos y recordar ese momento, el olor está ahí presente. Cambia cuando descubres que cocinar la primera papilla del bebé, a sabiendas que muy probablemente termine embarrada en el piso o en ti misma, es el platillo por el que te preparaste toda la vida, esas tardes en la cocina preguntándole a tu mamá cuanto tiempo se pone a hervir el brócoli. Cambian cuando abre los ojos y te mira fijamente, o cuando escucha tu voz y se queda tan tranquilo sabiendo que ahora sí todo estará bien y tu descubres eso. Cambia cuando da el primer paso, aún y cuando tu espalda ya grita de dolor por todo el tiempo que pasas medio agachada sujetándolo para que no se caiga. Un sábado en la mañana, en que mueres de cansancio, estas profundamente dormida y escuchas una vocecita que te pregunta ¿estás despierta? Y sin dudarlo contestas que sí. ¡Cambia porque es OBVIO que va a cambiar!

Quienes no tienen hijos porque así lo deciden, ¡lo aplaudo! Ojalá todo mundo tomara decisiones así de importantes con absoluta convicción, pero al mismo tiempo, porque se esfuerzan tanto en tratar de demostrar que SU decisión es la correcta, compartiendo comentarios negativos con los que sí tenemos hijos, como si buscaran que dijéramos “ojala no hubiera tenido hijos”…  No conozco a NADIE con hijos, que se arrepienta de haberlos tenido, y tristemente sí conozco personas que decidieron no tener hijos, y al final sí se arrepintieron.

Sea cual sea la decisión que tomemos en la vida, sobre el tema de tener hijos o sobre cualquier otro tema, si es lo que queríamos, entonces es lo correcto, ¿Por qué la necesidad de hacer que la gente piense igual que nosotros? Si tomamos ya una decisión, ¿Por qué buscar la aprobación de los demás acerca de ella? Y porque, ¡¿PORQUÉ está de moda hablar pestes de la paternidad?¡ ¿No hay temas más interesantes para investigar que no sea el si tu vida es o no miserable después de tener hijos? ¿¡En serio¡? entonces ahora sí declaro, que el mundo está loco…

Respetemos a las personas a nuestro alrededor, con hijos o sin ellos, no critiquen a la mamá que va con un bebé llorando en el avión, les aseguro que no es por gusto que eso pase, no juzguen si al llegar a casa de un amigo parece más bien campo de guerra, a veces optamos por jugar con los hijos y dejamos la limpieza para otro día. No critiquemos a la pareja que no tiene hijos, y prefiere viajar y vagar por el mundo toda la vida, ni les estemos recordando a las amigas que “el reloj biológico no se detiene”, ¡que frase más nefasta!  ¿Tienes hijos? bien por ti, ¡felicidades! ¿No tienes hijos? Bien por ti, ¡felicidades! ¿Ven como sí es fácil?

neocasadabuenoeditado

Una respuesta to “¡Demasiado esfuerzo!”

  1. Alina Campos dice:

    Sister! Buenísimo, toda la razón! Muchos besos!!!te adoro

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