¿Cómo crear un día lleno de milagros?

Por Mara Rodríguez Masdefiol*

milagrosVamos a hacer un recuento de que pensamientos y comentarios nos hacemos a nosotros mismos, y a nuestros hijos cada mañana: ¡qué bien tendiste la cama hoy! “eres muy inteligente”, “me gusta mucho lo alegre que eres” “como ha mejorado tu letra”. O a la pareja: “gracias por todo lo que haces por nosotros diariamente” “me encanta como eres”. O a personas que trabajan con nosotros: “valoro mucho tu trabajo, hace que el mío sea más fácil”, “que bien solucionaste esto”.

Ojalá así comenzáramos todos nuestros días, todo resultaría diferente el resto del día. Pero la triste realidad nos muestra que los seres humanos tenemos una fuerte tendencia a ver el lado “defectuoso” de la vida y de quienes nos rodean. Elegimos poner nuestra atención en lo que está mal, lo que no nos gusta, los errores y lo que falta. Tal vez por eso la vida y hasta nuestros seres queridos nos parecen peligrosos y amenazantes.

Hoy te propongo hacer las cosas de una manera diferente por un día, esto consiste en dos cosas: Una es que durante todo ese día elijas enfocar tu atención sólo en la parte luminosa de la  vida y de tus seres queridos, en sus aciertos, en lo que sí te gusta y en lo que sí hay. Y no sólo eso, sino también expresarlo para que se sientan valiosos y apreciados. Aquello en lo que pones tu atención se incrementa: háblale a una persona de su sombra y te mostrará su sombra; háblale de su luz, y te mostrará su luz.

La segunda cosa que te propongo es que la fecha que has elegido para hacer esto, desde que despiertes decidas poner todos tus asuntos del día en los niveles más elevados de la realidad; algunos le llaman “ponerlo en las manos de Dios”, “ponerlo en orden divino” “soltar y confiar”, “dejar que el universo se haga cargo” otros se lo dejan a “la consciencia buena”, etc. No importa cómo lo expreses o concibas, la idea es decidir hacerlo durante todo ese día. Y antes de dalir de casa al trabajo o a donde vayas, emite alguna afirmación como ésta: “Gracias por acomodar todas las personas y situaciones éste día de una manera perfecta para que yo aprenda  lo que hoy me corresponda aprender. Y si decido confiar en todo lo que suceda hoy, está planeado y organizado amorosa y perfectamente para mi Bien Mayor. Gracias.”

Y luego, simplemente comienza a vivir el día. Si el coche que va adelante de ti avanza lento, si la chica que te ayuda no llegó, si se te descompuso tu teléfono, o si cualquier cosa no salió a la medida de tus deseos, simplemente recuerda a cada instante la poderosa afirmación que emitiste esa mañana y que hemos mencionado antes.

En todo verás un signo de que la vida cuida de ti y de que todo lo que sucede es para tu Bien Mayor. En cada persona reconocerás a un “actor” que ha sido puesto ahí para ayudarte, al ser parte del elenco de tu “obra personal”  y en cada acontecimiento percibirás la mano del amor trabajando para tu más alto bien.

Viendo tu luz, la luz luz de tus seres queridos y confiando en que todo está bien como está, convertirás cualquier día ordinario en un día lleno de milagros.

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