Primavera Otoñal

amorotoñalDE CHICA QUERÍA SER ESCRITORA

Hilda Vergara Hernández

Irene no sabía qué decir, él la acariciaba con enjundia, con esa pasión que hace olvidar cualquier atadura…no cabía duda, era una verdadera locura.

Se disfrutaban clandestinamente sin importar el qué dirán…

Realmente no había nada que decir, más que disfrutar del tiempo robado y del regalo que la vida les daba. Él llegaba a su vida justamente en esa primavera otoñal.

En esa etapa cuando la mujer empieza a creer que ha dejado de ser mujer y comienza a sentirse parte del inventario de casa.

Irene se sentía sola y no porque no tuviera compañía sino porque se sentía tal cual,  sola.

Carlos y ella, eran simplemente dos seres que estaban disfrutando del arte del amor. Un amor que les brindaba satisfacción mutua, disfrutaban de un sexo sin moda, sin reglas y sin horas.

Sabían combinar sus experiencias sacando el mejor provecho que los hacia cómplices amantes de un estilo muy personal que les daba un grado de locura.

Sentían no tener compromisos legales ni sociales.  Estaban dispuestos a comer de la manzana prohibida cuantas veces por semana fuera.  Se amarían sin cordura, sin orgullo ni piedad. Solo se amarían sin robarse sus días ni sus noches.

Mientras Irene vagaba en sus pensamientos, Carlos la besaba suavemente, su beso se volvió pasional y frenético… él besaba su cuello y ella acariciaba su tornado cuerpo paseando sus manos por ese viril masculino, sabía que estaban llegando al éxtasis del placer aun cuando ella se reprimía, sus cuerpos correspondían a la libido del placer.

El la tocaba y acariciaba urgiendo sentirse dentro de ella y sin preámbulo se unieron en un sólo amante haciendo explotar el sentir que los hacia cómplices de una pasión.

La madurez de esa mordaz pasión los obligaba a dejar al pie de la cama su reputación para saber que podían ser la mujer y el hombre que se aman sin realzo ni condiciones.

Cuánto se disfrutaban, se amaban sin tabúes. Sabían aplicar el arte de amar haciendo de sus  vidas una excitante y rebosante faena de amor. Estaban viviendo una primavera otoñal… Irene no tenía nada más que pensar… solo sentir.

Derechos Reserv@dos 2015

2 Respuestas to “Primavera Otoñal”

  1. Yuridia Espinoza Martínez dice:

    El amor a la edad que sea, hay que vivirlo. Me encantó lo publicado

  2. Rosy Rios dice:

    Wow q mejor descripcion de un amor en el ocaso q te hace revivir

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