¡Me violaron doñita!

DE CHICA QUERÍA SER ESCRITORA

Hilda Vergara Hernádez

 

 lágrima

Chely es la señora que recién llegaba para ayudarme en los quehaceres domésticos.  Es alta, delgada, con facciones agradables y de mirada vivaracha, decía tener 36 años, parecía mayor.   Su carta de presentación fue decirme que necesitaba trabajar, que quería reincorporarse “honradamente” a ganarse el pan de cada día, que hacía poco tiempo la habían detenido y remitido a las autoridades por robo, que ella era “faldera” y que la habían agarrado en un centro comercial. Sus compañeros de delito, que es una banda totalmente organizada, la abandonaron sin ayudarle a solucionar el problema, ella nunca los delató; solo sus hijos tuvieron que afrontar el problema pagando una fuerte cantidad de dinero en el juzgado como fianza para que ella pudiera salir.  No obtuvo ayuda ni de su marido ni de sus compañeros de fechorías.  Que necesitaba trabajar, que había jurado y perjurado que jamás volvería a robar.

Con esa “carta de presentación” me dije, no, no puedo contratarla.  Pero su actitud, su sinceridad y su indecible grito de desesperación de “por favor acéptame” le dije que estaríamos a prueba las dos y que podía quedarse con el trabajo, deseando no arrepentirme nunca de mi decisión.

Lleva cinco meses trabajando conmigo, su honestidad no está al cien por ciento conmigo, no ha sido gravosa la merma en mi economía, pero lo está intentando y me siento feliz de poder ayudarla a –como dice ella- “ser digna ante los ojos de sus hijos”.

Observaba con mirada analítica y atención a Chely, sus ojos se le llenaban de lágrimas conteniéndolas para no denotar su dolor.  Su rostro joven pero ajado por el sufrimiento de repente se convulsionaba haciendo pucheros entre llanto y coraje.

  • De verdad señito, mi hermanito me decía “manita ve a ver a papá de verdad se está muriendo, tienes que ir a pedirle perdón, si no, no podrá morir no seas cabrona, pídele perdón” y yo nomás sentía como se me revolvía el estómago y me mordía la legua para no decirle lo que de verdad sentía. No señito, mi padre fue muy malo y cabrón conmigo, fue un hijo de la chingada. Ay señito, discúlpeme, pero cada vez que hablo de él, me hierve la sangre. Viera usted.

Le dije que no se preocupara, que podía expresarse como quisiera.  La observaba detenidamente, mi curiosidad aumento al ver sus expresiones tan fluctuantes que denotaban una mezcla de sentimientos, odio, rencor, coraje, impotencia o no sé qué más.

Y continuó diciendo:

  • Cuando era chica me acuerdo, tenía como ocho años, descubrí que el chino, así le decía a mi papá, tenía otra familia a tres cuadras de donde vivíamos nosotros. Lo descubrí cuando llevaba abrazando a otra vieja y le había comprado un chingo de mercancía en la tienda.

Ah porque mi papa trabaja bien y ganaba mucho, pero con dos o más casas que mantener nunca le daba el dinero.  Vi que se metió a la casa de esa mujer y corrí a decirle a mi mama que vino a checar que efectivamente, allí estaba el chino con su otra mujer y sus hijos.  Mi mamá se dio media vuelta y nos fuimos a la casa.

Al poco rato llego el chino bien encabronado y nos agarró a madrazos a mi mama y a mí, que, porque éramos tan metiches y si ahora ya sabíamos de la otra mujer, pues que le valía madres, que así era mejor y ya no tendría que esconderse de nadie.

Ay doñita, nos dejó como santo cristo, llenas de sangre y que se larga a trabajar porque estaba en el turno diurno de la fábrica.

Tardamos como ocho días amoratada y adoloridas. Ahí empecé a odiar al chino.

Él tomaba mucho. Un día que mi mama se había ido a casa de mi abuelita junto con mis cinco hermanos,  ya tenía yo diez años, mi papá estaba tomando con un amigo y yo limpiaba la casa, – ah porque eso sí era muy exigente en la limpieza, todo quería limpio y en orden- se le acabo la cerveza y le dijo al otro viejo que comprara otras caguamas y el tipo le dijo al chino que con qué le iba a pagar si ya no tenía para la borrachera y el chino le dijo que en la quincena le pagaba y el mugre amigo contestó:  “no, no me pagues con dinero mejor págame con tu chamaca”,  el chino dijo “sí, dame el dinero y ahí los dejo”.

Diciendo esto y se salió dejándonos solos a su apestoso amigo y a mí. El viejo me hablaba y yo me fui hacia la cocina tratando de huir de él.  Justo cuando me iba a agarrar regreso el chino. Los borrachos se juntaron a beber más cerveza y mi papá me hablo para que bailara con el viejo, le decía que no y me grito diciéndome que hiciera lo que decía.

Me puse a bailar con el hombre y éste me abrazaba bien fuerte, me embarraba su porquería y sus manotas me manoseaban mi pecho.   Gracias a Dios la canción terminó y mientras bailaba, pensaba que hacer, así que por aquí termine de bailar y corrí hacia el patio de atrás me trepe a la batea y me subí a la barda tratando de brincarla hacia la otra casa.  Una vecina me vio trepada en la barda y le grité: “me quieren violar”, pues rapidito se juntaron los vecinos y llego la policía llevándose al viejo borracho que me toqueteo. Nunca les dije que mi papa lo había permitido.  A mi mama nunca le dije que mi papa me había ofrecido por una cerveza.

Mis papas peleaban constantemente. mi papa casi todos los días tomaba y golpeaba mucho a mi mama.  Así que un día, en cuanto el chino se fue, mi mama llamo a uno de mis tíos llegó con su camioneta, echamos todas nuestras cositas y que nos vamos a vivir con mi abuelita.

Hizo una pausa.  Yo estaba horrorizada, indignada, también ya odiaba al desgraciado “Chino”. Qué clase de monstruo era.  Pobre mujer, ahora entendía el odio hacia su padre. Pero me quede más sorprendida cuando escuche el resto de la historia:

  • ¿sabe qué es lo peor de las cosas, doñita? Que nos fuimos y mi papá jamás nos buscó y no nos ayudaba con dinero, mi mamá tuvo que buscar trabajo y yo como mayor pues tenía que echarle la mano a mi mama. Era la única hija mujer así que ni modo me toco la carga de cuidar a los más pequeños.

Cuando ya tenía 14 años se apareció el chino diciéndole a mi mama que nos daría dinero pero que teníamos que ir a limpiarle su casa y dejarle guisado todos los días. A mi mama le pareció fácil el trato y sería buena la lana que nos daría, así que acepto.

Normalmente iba mi mama a hacer el trabajo y a guisar, pero cuando no podía iba yo.

Un día que estaba haciendo esa faena, llego mi papa con tres amigos y ya iban tomados.

Puso la música a todo volumen y estaban bailando. El chino no se había dado cuenta que ahí estaba hasta que un tipo le dijo que me llamara que bailara con ellos.

El chino me llamo y me obligo a bailar con los cuatro, él incluido. Desgraciado. Todos me manoseaban.

Uno de ellos dijo que deberían divertirse chido conmigo y que se valía de todo. El chino aceptó. Sabia de que se trataba todo eso y empecé a temblar de miedo.

Termino la canción y se fueron a sentar al comedor y un pinche viejo que me jala y me sienta en sus piernas.  Empezó a acariciarme, metía sus manotas entre mis piernas, yo manoteaba y otro maldito me tocaba mis pechos.

El chino se acercó con una silla y me dijo que me sentara allí y él se acomodó junto a mí, cuando sentí mi papá me estaba toqueteando mis pechos con una mano y con la otra la metía entre mis piernas, otro intentaba besarme y por más que manoteaba no podía con los cuatro hombres.  Yo gritaba, pero con la música tan alta nadie me escuchaba.

Los malditos parecían perros en brama.  El chino decía que como el era el papa el sería el primero. Me fueron quitando mi ropa entre jaloneo y manoseo, dos hombres me agarraban mis brazos y me mantenía acostada en el piso. Me apretaban bien fuerte que hasta me pellizcaban … mi papá me bajo mis pantaletas y toqueteaba mis partes, yo lloraba y me jaloneaba… cuando vi que el chino se bajaba el pantalón y vi su porquería bien parada, cerré mis ojos y le rogué a Dios que me ayudara… fui violada brutalmente por mi papá, por el maldito chino, junto con sus tres amigos.

Era tanto el dolor en mi cuerpo que me desmaye. No sé cuánto tiempo estuve inconsciente. Cuando desperté era casi de noche.  tenía sangre, me violaron por los dos lados, me mordieron mi busto y sabrá Dios que tanto hicieron conmigo.  Los vi desnudos y tirados en el suelo.  Malditos desgraciados.

Muy adolorida me puse de pie, traté de vestirme con mi ropa desgarrada, terminé poniéndome una camisa de quien sabe quién, agarré el dinero de una cartera y salí de esa casa…tome un taxi y llegue a casa de mi abuelita.

¡Me violaron doñita, me salvé de una pero de esta no!  No sé porque le estoy contando esto, discúlpeme. No quise hacerla llorar.

Yo lloraba de tan solo imaginar a esa pobre niña luchando contra esos malditos engendros sin lograrlo. Cómo era posible tanta maldad en un papa. Y pregunte:

  • Y tu mamá  Chely que hizo tu mama cuando vio lo que te habían hecho.
  • Pues mi mama trato de limpiarme y curar las mordidas, le llamo a mis tíos y estos fueron a darle una madriza a los tipos y a mi papa. Llego la policía y se los llevaron.  Estuvieron como tres días detenidos y salieron. Porque mi mama no puso la demanda. Pero me desgraciaron la vida ….

Cómo quiere mi hermano que vaya a pedirle perdón, de que chingao le voy a pedir perdón a ese desgraciado chino. Por mí que nunca se muera para realmente sufra, hoy siempre vive borracho y perdido como un loco… jamás doñita… jamás podre perdonarle lo que me hizo.

Nos quedamos en silencio.  Ella tenía razón no había nada de qué pedir perdón al chino para que pudiera bien morir.  Tenía yo un nudo en la garganta y mi estómago se estrujaba. No sabía que decir o mejor dicho tenia tanto que decir que solo me paré la abrace y le dije que era una mujer muy valiente y una gran madre a quien sus hijos verían con respeto y orgullo.

Hoy más que nunca me siento comprometida con Chely en ayudarla a recobrar la dignidad que ella quiere, que ella necesita para reivindicarse con sus hijos.

Me siento indignada como mujer y como madre.

Mujeres nunca nos quedemos calladas ante estas bajezas.

Derechos Reserv@dos 2015

2 Respuestas to “¡Me violaron doñita!”

  1. Rosy Rios dice:

    Es una realidad de tantas mujeres este relato narrado con claridad en una escritura sencilla

Deja una respuesta

Sorry, you can not to browse this website.

Because you are using an outdated version of MS Internet Explorer. For a better experience using websites, please upgrade to a modern web browser.

Mozilla Firefox Microsoft Internet Explorer Apple Safari Google Chrome