Cómo resultó herido tu niño interior: optimismo

felizMara Rodríguez Masdefiol*

La chispa natural que posee el niño lo empuja a explorar de una manera placentera, espontánea, si sus padres son aunque sea un poco accesibles, el niño llega a confiar en su entorno y así se le facilita obtener la satisfacción de sus necesidades. Los niños piensan, por naturaleza, que el mundo es amistoso; tienen esperanza, para ellos todo es posible. Este optimismo innato es parte esencial de nuestras dotes naturales y es la base de lo que se denomina “fe infantil”.

Debido a este estado natural de optimismo y confianza, los niños pueden ser heridos por los tutores. Cuando el niño tiene plena confianza, es vulnerable. A diferencia de otros animales, el infante no posee un “sistema computarizado instintivo” que le señale qué hacer. Los niños necesitan aprender, y su aprendizaje depende de sus tutores. Desarrollan fuerzas interiores como resultado de sus interacciones con sus padres.

Cuando se abusa de un niño o se le avergüenza, su confianza y apertura perecen. El vínculo que le permitía tener confianza y avanzar hacia adelante de manera optimista queda cortado. Se vuelve ansioso y temeroso. Si esas situaciones se repiten constantemente, se torna pesimista. Necesitamos el optimismo en nuestras vidas, con él, la realidad adquiere un valor positivo. Nos permite apreciar el lado brillante, fijarnos en la dona y no en el agujero.

INGENUIDAD

La ingenuidad es parte del encanto y atracción del niño, es el núcleo de su inocencia. Los niños viven el momento y están orientados al placer. Aceptan los “extraños acertijos de la vida” su peculiar “divinidad”, resulta de su carencia de sentido del bien y del mal.

Los niños están orientados a la vida, al principio sus movimientos carecen de dirección, porque están tan interesados en todo, que les es difícil elegir una cosa. Por ello el niño se inmiscuye en lugares prohibidos, toca cosas no seguras y prueba sustancias nocivas. Esto obliga a los papás a prestarle mucha atención, deben ser pacientes y comprensivos. En muchos de los casos de abuso físico que conozco, el padre abusivo creía que el niño deliberadamente actuaba mal. Esperaba que fuera más maduro de lo que su edad lo permitía.

El lado opuesto de ésta situación es la sobre protección paterna de la ingenuidad e inocencia del niño, lo que propicia una perjudicial ingenuidad en la edad adulta.

Los niños también pueden aprender a manipular con una falsa ingenuidad e inocencia.

La ingenuidad e inocencia del niño que lleva dentro puede ser de gran valor en su proceso de recuperación. La ingenuidad es un ingrediente importante de la docilidad, estado que lo hace a uno susceptible de aprender. Al atender a su niño herido interior, emerge el niño que ve la vida con expectación. Y éste puede cooperar para que aprenda usted a crear nuevas y fortificantes experiencias.

**La autora es licenciada en psicología, especialista en desarrollo humano y psicoterapia para niños, adolescentes y adultos con enfoque Gestalt y humanista. Si te interesa contactarla puedes hacerlo en su número móvil 2221199224

Deja una respuesta

Sorry, you can not to browse this website.

Because you are using an outdated version of MS Internet Explorer. For a better experience using websites, please upgrade to a modern web browser.

Mozilla Firefox Microsoft Internet Explorer Apple Safari Google Chrome