El nombre, un derecho humano

nomHABLEMOS DERECHO
Por: Yasser Alejandro del Castillo García

Desde hace mucho tiempo en las sociedades occidentales se ha cuidado y reglamentado la imposición y el uso del nombre. Y hoy en día parte de esas reglamentaciones tienen alguna vigencia. Pero lo que siempre es una constante es la protección del nombre. El nombre tiene funciones importantes ya que es la manera de personalizarme y distinguirme ero también genera en las personas la sensación de pertenencia a un núcleo familiar.

La protección camina por los siguientes senderos: El derecho al nombre y la posibilidad de modificarse. En esta entrega le comentaré sobre el derecho al nombre.

El derecho al nombre es un derecho humano. Todos, absolutamente todos, sin distinguir raza, color, preferencias religiosas, sexuales, edad, por ninguna causa, motivo, razón o circunstancia nos podemos quedar sin nombre.

Este derecho es reglamentado internacionalmente por distintas legislaciones. Si lo miramos desde lo general tenemos que la Declaración Universal de los Derechos Humanos no es explicita al plantear la protección del nombre, pero sí puede observarse derechos genéricos a la igualdad, la no discriminación por orígenes raciales, étnicos, religiosos o por convicciones personales.

Otro documento internacional que sí es explicito es el “Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos” . El derecho al nombre en este pacto está reglamentado en el artículo 24 que indica el derecho que le asiste a cualquier niño a que inmediatamente después de su nacimiento se le dé un nombre y se inscriba su nacimiento.

También se encuentra el artículo 8 de la Convención sobre los Derechos del Niño adoptada por la Organización de las Naciones Unidas, en donde se establece que los Estados que han suscrito dicha convención tienen el compromiso de “respetar el derecho del niño a preservar su identidad, incluidos la nacionalidad, el nombre y las relaciones familiares de conformidad con la ley sin injerencias ilícitas.”

El artículo 18 de la “Convención Americana sobre Derechos Humanos” (también le denominan a esta convención “El Pacto de San José”) en relación al derecho del nombre se expresa lo siguiente: “Toda persona tiene derecho a un nombre propio y a los apellidos de sus padres o al de uno de ellos. La ley reglamentará la forma de asegurar este derecho para todos, mediante nombres supuestos, si fuere necesario.”

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos recoge estas directrices internacionales y desde el 10 de junio del 2011 plasmó en el artículo 29 este derecho humano ya que anterior a esa fecha en la constitución no había una mención expresa a la protección del nombre y mucho menos con categoría de derecho humano.

El artículo 29 constitucional contiene las limitantes a las que debe sujetarse el Presidente de la República en caso de que decrete la suspensión de garantías y derechos de la Constitución, que es la posibilidad de restringir o suspender en el país o en lugar determinado el ejercicio de los derechos y las garantías que causaran una limitante para enfrentar una invasión, perturbación grave de la paz pública (lo que sea que signifique esta frase), o peligros que pongan a la sociedad en conflicto y de ello se desprende que una de esas limitantes a la suspensión de garantías y derechos en la constitución es la del derecho al nombre.

Hasta antes de esas reformas constitucionales la regulación del nombre se atendía por la legislación civil de cada estado, lo que en su momento constituyó la forma de garantizar ese derecho humano.

Pero actualmente en la legislación federal se ha enunciado este derecho en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes en su artículo 19 al disponer que: “Niñas, niños y adolescentes, en términos de la legislación civil aplicable, desde su nacimiento, tienen derecho a: I. Contar con nombre y los apellidos que les correspondan, así como a ser inscritos en el Registro Civil respectivo de forma inmediata y gratuita, y a que se les expida en forma ágil y sin costo la primer copia certificada del acta correspondiente, en los términos de las disposiciones aplicables;”.

Recapitulando todo lo que le he comentado y teniendo como parámetro las explicaciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha emitido en relación al nombre como derecho humano tenemos como resultado que la ley ha dispuesto que todas las personas tengan nombre desde su nacimiento.

En la siguiente columna hablaré sobre la posibilidad del cambio en el nombre y sus implicaciones jurídicas.

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Una respuesta to “El nombre, un derecho humano”

  1. Un artículo muy interesante. Un saludo.

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