Día del padre

DE CHICA QUERÍA SER ESCRITORA

Por Hilda Vergara

 padre

Cuando era niña me paraba de frente a mi padre, lo veía tan alto, tan fuerte y tan guapo que realmente me sentía protegida

Por las mañanas escuchaba a mis padres que se apuraban a preparar el desayuno para que los niños comiéramos antes de ir a la escuela…. O sea a nosotros, sus hijos.

Aunque vivíamos en una población pequeña y en los años sesenta, cuando aún la equidad de género no era lo inn, las responsabilidades de los hijos y las labores del hogar eran compartidas por los dos: papá y mamá. Gracias a Dios en casa nunca vimos nada de esas prepotencias de “machismo”.  Y así crecimos, con la conciencia de compartir todas las alegrías, los pesares y las responsabilidades…. Con el ejemplo de un gran padre.

Mi padre siempre nos impulsó a ser unos buenos alumnos, que digo buenos, excelentes alumnos y afortunadamente lo fuimos, nos ha dado el ejemplo de la lectura y del conocimiento día a día, sorprendiéndonos aún hoy con su sabiduría.

Cuando mi papá aún caminaba lerdo, ensillaba a la “Centella”, una yegua muy briosa, altiva, veloz, hermosa y al caballo negro y de buen porte el “Azabache” y nos paseaba por los alrededores del rancho, justo cuando el sol ya no era tan picante- como él decía-, para que disfrutáramos del paseo y finalmente sentarnos bajo la sombra de ese enorme árbol de mango que había crecido al cauce del arroyo. Durante el trayecto, las historietas de todo tipo no cesaban de escucharse: Que si el caballo, que la vaca, que la víbora, que el vaquero, en fin,  todos los temas habidos y por haber.

Recuerdo que esa tarde, nos contó estar feliz por haber tirado la ceiba que estaba junto a la casa, puesto que le daba temor que un árbol tan alto estuviera muy cerca, sabiendo las torrenciales lluvias que azotaba en esa hermosa zona tropical; pero no era tanto por eso, sino por el temor del extraño zumbido que diario emitía el tronco del gigantesco y añejo árbol.

Eso siempre fue un misterio, pues después de mediodía siempre se escuchaba en el tronco de la hermosa ceiba un zumbido bastante fuerte como si estuviera hueco y adentro hubiera miles de abejas en un tremendo festín.  Pues por más que le buscaban, nunca encontraron un hueco en su estructura o algún hueco cerca de sus raíces.  El tema era que propios y extraños iban a ver quién descubriría el porqué del zumbido, pero no, nadie tuvo una explicación lógica ni real…. Y el pobre árbol termino siendo una casa de madera que sería la bodega de los químicos de las siembras  y por supuesto, leña para el fogón.

Así termino la historia del árbol que zumbaba, historia que mi papá disfrutaba contarnos con un tono de misterio porque veía que nos daba miedo; pero él siempre nos decía que no deberíamos de tener miedo a nada y que todo deberíamos enfrentarlo con valor y sin temores,  si no, eso sería motivo para que las cosas no salgan bien o que no nos ayude a tener claridad para pensar…

Imagínate la forma que ha tenido para enseñarnos mi señor padre, con ejemplos tan simples y tan reales. Por esto y por mucho más debo de dar gracias a Dios por haberme puesto en mi camino un padre tan sabio y maravilloso.  Un hombre como pocos he conocido, con unos valores increíbles que sinceramente me han hecho reflexionar en mi vida.  Por supuesto que se ha equivocado, como todo ser humano, pero con humildad ha sabido enmendar y tratar de rectificar las culpas y errores.

Pues con semejante ejemplo, no tuve más que rogar a Dios por un esposo similar, sin caer en el famoso complejo de Electra ¡y Dios me escuchó!

Hoy celebro como cada año y todos los días,  el Día del Padre.  Celebro  a mi Padre y también al hombre que es padre de mis hijos, el hombre que me ha acompañado en mi andar por la vida durante 30 años, a mi esposo,  que es un padre amoroso que se ha preocupado y ocupado de nuestros hijos toda el tiempo, dándoles ese ejemplo de tenacidad, orgullo, humildad y alegría.

Pues bien, hoy a manera de homenaje, quiero felicitar enormemente con aplausos y bendiciones a todos esos hombres y mujeres que son verdaderos ejemplos de formadores y forjadores de hombres y mujeres de bien y que son llamados PADRES.    No solo a aquellos que lo son genéticamente, sino a  los que han adoptado tremenda responsabilidad de ser verdaderos Padres y a aquellas que por azares del destino tienen que cumplir con el doble rol de padre-madre.

MUCHAS FELICIDADES PAPÁS, DISFRUTEN TODOS LOS DÍAS CON SUS HIJOS Y CUANDO EL CANSANCIO LLEGUE A USTEDES DESPUÉS DE UNA LARGA JORNADA DE TRABAJO, SOLO RECUERDEN, COMO RECOMPENSA, ESA HERMOSA CARITA DE SUS HIJOS CON UNA SONRISA, CON LÁGRIMAS, CON PUCHEROS O COMO LA QUIERAN IMAGINAR, ACOMPAÑADA DE UNA HERMOSA PALABRA: ¡PAPÁ!

 

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