1 año más

un año m{ásNEOCASADA

Por Alma Campos

Hace un par de días fue mi cumpleaños. Cumplí  37. La gente se sorprende al ver que no tenga el menor de los reparos en decir mi edad, e incluso pienso que más de uno se asombrará al leerlo aquí, pues no es común, mucho menos en las mujeres, el estar pregonando la edad que se tiene. El día en específico lo pasé regresando de un viaje de trabajo, madrugando a las cuatro de la mañana para llegar al aeropuerto, paseando en escala de tres horas en un aeropuerto que si bien es bastante grande, la terminal en la que tuve que esperar era la menos divertida de todas, así es que fueron tres largas horas de espera. Llegué por fin a casa solo para correr al festival de la escuela de mis hijos, en el cual tuvieron una muy corta aparición de escasos cinco minutos, pero tuve que presenciar el festival completo, pues ni modo de andarse saliendo del evento a cada rato. De ahí fuimos por fin a casa, a celebrar con un par de amigos, era algo calmado en teoría, pero termino a eso de las tres de la mañana…. nada mal creo yo, para algo que contó con muy poca planeación.

Siempre me ha sorprendido conocer o escuchar a personas que sí se quitan la edad, pues no imagino qué año de mi vida tendría que eliminar como para ser 12 meses más joven, pues cada año vivido siempre ha sido mejor que el anterior, o al menos así es como decido calificarlos. En general he disfrutado siempre el cumplir años; recuerdo en la época escolar que no dormía una noche antes de la emoción que me daba el que por fin fuera mi cumpleaños. No soy muy fan, eso sí, de las mañanitas; de muy pequeña lloraba al escucharlas y si bien ahora ya me aguanto las lágrimas, no quita de parecerme una melodía un tanto melancólica, aunque en teoría sea todo lo contrario. Me gusta el pastel, prender las velas y pedir un deseo en silencio, para al momento de apagarlas, estar totalmente convencida de que dicho deseo sí se hará realidad. No sé si sea mi imaginación o de verdad las velas de cumpleaños son mágicas, pero he tenido una vida maravillosa, con, al menos, 36 deseos que se me han hecho realidad.

Regalos tuve bastantes también; empecé con los míos de mí para mí desde hace como dos semanas, comprándome alguna que otra cosa que se me iba atravesando en el camino, y que yo auto-justificaba el gasto diciendo que era de cumpleaños. Una bolsa, una maleta, un reloj… ¡no me trato nada mal! ¡Uli me regalo un anillo divino! es como una pluma, que yo imagino como de escritor de época antigua, que me hace soñar que algún día puedo ser escritora, aunque sería ya con laptop en mano, y no pluma y tintero como antes. Ropa, un pastel, joyas,  dibujos, dulces, otro anillo, y una reposición de algo que tiré y me puso muy triste….en fin, regalos maravillosos no por lo que valgan o hayan costado, si no por el tiempo que le dedicó la persona a buscarlo pensando en mí. Creo que ese tiempo que le dedican las personas a buscar un regalo para alguien más, es lo que lo hace verdaderamente importante, pues el regalo queda cargado de esa energía maravillosa, y así la transmite también.

Lo único que no me gustó de este cumpleaños fue que desperté sola ese día, sin Uli ni mis hijos por un lado, aunque se hubieran quedado ellos dormidos (cayó en viernes), pero hubieran estado al lado mío, solo eso no me gustó para nada, pues desde hace cinco años que me convertí en mamá, cada día sin mis hijos es un día triste e incompleto, y este que fue mi primer cumpleaños sin ellos al despertar, lo hizo un poco gris al principio, pero la maravilla de los niños es que todo lo arreglan en cosa de segundos, como si el tiempo no hubiera pasado, y a las cuatro de la tarde, que por fin llegué con ellos, estaban listos para gritarme ¡Feliz Cumpleaños! como si el día acabara de comenzar.

Doy gracias a Dios y a la vida por un año más, por un año lleno de felicidad, de cambios, de cosas nuevas, de lágrimas, de tristezas, de compañía, de trabajo, de familia, de amor absoluto que es lo único que quiero tener por siempre de aquí al último día de mi vida… el amor de mis hijos, de Uli, de mi familia, de mis amigos, los que están, los que se han ido y los que ya no puedo volver a ver… de quienes me ven todos los días y de quienes me ven desde el cielo. 37 años en los que he conocido la tristeza más profunda; he vivido la soledad más infinita; he tenido miedo; me he sentido perdida y me he re encontrado y re inventado tantas veces más de las que me perdí; encontré al amor de mi vida y juntos dimos vida a los amores y dueños de mi existir. ¡Feliz cumpleaños a mí misma! ¡37 que han sido fáciles y vamos por más!

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