Post 10 de Mayo

 madre1Pues pasó el 10 de Mayo, el aclamado día de las Madres, tan promocionado y bien vendido por los medios publicitarios. No fui la excepción, pues bien que fui a visitar a mi mamá (1 día antes porque hay que repartirse), salí a celebrar con mi suegra, y recibí regalo de mis hijos y esposo, que compraron el sábado, conmigo en la plaza pero esperándolos en otro lado para no arruinarles la sorpresa. Me encantaron mis regalos por cierto, y la cara de mis hijos al entregármelos el domingo muy temprano para que lo abriera y los usara.

Fui una más de las que proclamaba que a la madre hay que celebrarla todos los días, que siempre hay que demostrar el amor y el cariño por ella, y no solo el día del año en que nos dicen que así debe ser, y doy fe y legalidad que desde entonces he tratado de hacerlo. Hablo todos los días por teléfono con mi mamá, aunque no tenga nada espectacular que contarle, pero le marco diario, le pregunto cómo está, qué es de su vida, de la de mi papá y mis hermanos, que la ven más seguido que yo por que viven más cerca, y de paso me entero de alguno que otro chisme interesante de sus vidas. Con mi suegra es lo mismo, si bien la veo casi a diario cuando me toca pasar por mis hijos con ellos, le hablo también por teléfono, a ver si necesita algo, o como le fue con la visita de la abuelita de mi marido. En fin, he tratado de que sea frecuente esto del amor a la madre y no solo amor de un día.

Festivales pues me los perdí, al menos hasta ahora, porque la escuela de mis hijos, tan progresista como se jacta de serlo, no celebra el día de la madre como tal, sino que lo juntan en Junio, de pasada con el día del Padre y el día de la Familia y entonces sí, ¿tengo mi magno convivio familiar! Lo malo es que lo hacen en sábado, así es que me perdí el pretexto de faltar al trabajo, al menos ese día del año, para ir al festival del Día de las Madres y ver a mis hijos disfrazados de lo que la imaginación de ese año le hubiera dado a la Miss, y llorar de felicidad viéndolos bailar o cantándome “a ti que me diste tu vida, tu amor y tu espacio….”. Y el día de la Familia me desgañito con algún concurso o competencia que toque, con el fin de no hacer quedar mal a mis hijos frente a sus amistades kinderescas.

Con todo y todo, confieso que disfruto ese día. Lo disfrutaba antes de ser mamá y ahora que lo soy, pues lo disfruto más. Este año me imagine de nuevo que Uli se despertaría antes que yo (¡JA!), bajaría con mis hijos en secreto y me harían el desayuno sorpresa, aunque fuera café y un pan dulce, y que conste que Uli cocina muy bien, lo que no se le da es lo de la levantada temprano, pero pues no, no se me hizo tampoco este año. Me desperté muy temprano bajo la dulce voz de mi hija de 3 años diciéndome que quería ir al baño, y después me fui al otro cuarto con ella a ver Barbie para no despertar a Uli y a mi hijo que si seguían en el 5to sueño, ¿a poco no soy considerada? , ya cuando despertaron me dieron mis regalos y comenzó la celebración que duró todo el día, para terminar conmigo a las 8pm ya sin saber ni como me llamaba del cansancio, pero eso sí, muy contenta del día que pase con mi familia.

Como lo he dicho ya en varias ocasiones en este espacio, soy muy afortunada de tener una madre espectacular, que nos ha querido de una forma incansable e inagotable, que si bien nos tocaron pellizcos, regaños, jalones de orejas y demás folklor de madre mexicana, nunca resto el amor infinito que nos daba de pequeños y nos sigue dando ya de tan adultos que somos mis hermanos y yo, que nos sirvieron de ejemplo para ahora que nosotros somos padres, y que, al menos en mi caso, no puedo más que pensar que ese amor que yo recibí de mi madre, es lo mínimo que debo ofrecerles a mis hijos, ya que así siento que les garantizo al menos esa felicidad que tengo yo, de saberme tan amada por mi madre.

Y ahora yo siendo madre, y que tengo la fortuna de tener hijos maravillosos, cariñosos, traviesos pero a la vez dedicados y obedientes, y además un esposo a mi lado que se desquicia y emociona por ellos al igual que yo, no puedo más que decirles a mis hijos: Gracias por escogerme como mamá, me han hecho las más feliz de las mujeres y espero que mi vida entera sea a su lado, viéndolos crecer y ser felices, que es lo único ahora que le pido a la vida.

¡Feliz Día de las Madres! A mi madre, a mi suegra, a mi hermana, a mis cuñadas, a mis amigas, a todas las que son y han sido; en verdad no es una tarea fácil, pero al menos en mi caso, ¡es la más divertida y apasionante que he vivido hasta ahora!

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