¿Qué máscaras utilizo para protegerme del mundo?

¿Qué máscaras utilizo para protegerme del mundo?

Por Mara Rodríguez Masdefiol

Ya platicamos qué son las que son las heridas y como las vivo en mayor o menor grado ¿qué pasa si no trabajo mi herida? Sigo viviendo a través de una máscara que me impide disfrutar y ser feliz, porque sigo experimentando  los mismos problemas que me angustian y amargan mi vida y atraigo a mi vida experiencias constantemente de rechazo, abandono, humillación traición o injusticia y no sé cómo acabar con eso, porque eso duele. Además y lo más importante, es qué la máscara me impide vivir amor funcional conmigo mismo y con los otros, entonces ¿qué tipo de amor estoy dándome y dándole al otro?

La primera etapa para sanar una herida radica en reconocerla y aceptarla, sin estar necesariamente de acuerdo con el hecho de que existe.

Aceptar significa mirarla, observar detenidamente y saber que tener situaciones que solucionar forma parte de la experiencia del ser humano. Mientras más tiempo esperemos para curar nuestras heridas, más se agravarán.

Cualquier persona, sin importar la herida que sufre, puede ser dependiente en el plano afectivo.  ¿Por qué?  Porque nos volvemos dependientes afectivos cuando sufrimos de carencia afectiva, y sufrimos de carencia afectiva cuando no nos amamos lo suficiente.

Las heridas no pueden sanarse más que con un perdón verdadero a nosotros mismos y a nuestros padres. Mientras más nos creamos culpables y más nos castiguemos, con mayor frecuencia atraeremos el mismo tipo de situaciones. Únicamente portamos las máscaras cuando tememos sufrir y revivir la herida que “protege” la máscara.

Lo ideal sería poder reconocer rápidamente la máscara que nos hemos colocado a fin de identificar la herida que intentamos ocultar, sin juzgarnos ni criticarnos.

¿Cómo saber cuándo me coloco la máscara para protegerme o cuando alguien se la ha colocado?

Cuando se activa tu herida de rechazo te colocas la máscara de huidizo, que te incita a desear huir de la situación o de la persona que crees que es la causa de rechazo.

Cuando se activa tu herida de abandono te colocas la máscara de dependiente, que te hace ser como el niño pequeño que tienen necesidad de atención y la busca llorando, quejándose o siendo sumiso ante lo que sucede, porque no cree poder lograrlo sólo.

Cuando la herida de humillación se activa, te colocas la máscara de masoquista, que te hace olvidar tus necesidades para no pensar sino en las de los demás y transformarte en una buena persona, generosa, siempre dispuesta a prestar sus servicios, incluso más allá de tus límites.  También te las ingenias para cargar sobre tu espalda las responsabilidades y compromisos de quienes parecen tener dificultades para realizar lo que deben, aun antes de que te lo pidan.

Cuando vives la herida de traición, te colocas la máscara de controlador, que te vuelve desconfiado, escéptico, defensivo, autoritario e intolerante a causa de tus expectativas.  Haces todo lo posible por demostrar que eres una persona fuerte y que no te dejas llevar o manejar fácilmente, sobre todo intentas mostrar que no permites que los demás decidan por ti.  Esta máscara también te hace proyectar la apariencia de una persona segura de sí misma, incluso cuando no tienes confianza en ti mismo y dudas de tus decisiones o actos.

Cuando se activa la herida de injusticia, te colocas la máscara de rígido que hace de ti una persona fría, brusca y seca al nivel de tu tono muscular y tus movimientos.  Esta máscara te hace ser asimismo muy perfeccionista y vivir sentimientos de ira, impaciencia, crítica e intolerancia contigo mismo-a.

Para que cualquier problema desaparezca, es necesario primero aceptarlo y brindarle amor incondicional en lugar de desear que desaparezca.  Tus heridas profundas también tienen necesidad de que las reconozcas, las ames y las aceptes.

¿Cuándo alimento más la herida y no camino en armonización?

  • Quien sufre de rechazo alimenta su herida cada vez que se considera una nulidad, bueno para nada, incapaz de marcar alguna diferencia en la vida de los demás.
  • Quien sufre de abandono alimenta su herida cada vez que abandona un proyecto en el que tenía mucho interés, que se deja caer, que no se ocupa lo suficientemente de sí mismo y que no se presta la atención que necesita. Hace sufrir mucho a su cuerpo y se crea enfermedades para atraer la atención.
  • Quien sufre de humillación alimenta su herida cada vez que se rebaja, que se compara con otros, minimizándose y se acusa de estar gordo, de no ser bueno, de carecer de voluntad, de aprovecharse de algo. Se humilla vistiendo ropas que no le favorecen y que ensucia.  Hace sufrir a su cuerpo dándole demasiados alimentos que digerir y asimilar.
  • Quien sufre de traición alimenta su herida mintiéndose, convenciéndose de creer lo que es falso y no cumpliendo los compromisos que tienen consigo mismo. Se castiga al hacer todo por sí mismo porque no confía en los demás y no delega nada. Si delega, se ocupa tanto de asegurarse de que los demás hagan lo que espera de ellos, que se priva de pasarla bien consigo mismo.
  • Quien sufre de injusticia alimenta su herida siendo muy exigente consigo mismo. No respeta sus límites y vive muchas tensiones.  Es injusto consigo mismo, pues se critica y no logra ver sus cualidades y lo que hace bien.  Sufre cuando sólo ve lo que no ha hecho o los errores que ha cometido.

Amar y aceptar una herida significa reconocerla, saber que has vuelto a la Tierra para solucionarla y aceptar que tu ego ha deseado protegerte al crear una máscara.

Etapas de la herida

  1. Somos nosotros mismos.
  2. Sentimos dolor y descubrimos que ya no podemos ser nosotros mismos, porque no conviene a los adultos que nos rodean.
  3. Es la rebelión ante el dolor que se vive,
  4. La resignación, comienza cuando decidimos crearnos una máscara con la intención de no decepción a los otros.

Curación de la herida: Invertir las etapas:

  1. Adquirir consciencia de la máscara que llevas.
  2. Sientes rebelión o cuando te resistes a aceptar tu responsabilidad y prefieres acusar a los demás de tu sufrimiento.
  3. Te otorgas el derecho de haber sufrido y a reprochar por ello a uno de tus padres o a ambos.
  4. Volverás a ser tú mismo y dejarás de creer que necesitar llevar tus máscaras para protegerte.

Ninguna transformación es posible sin la aceptación.  ¿Cómo puedo saber si vivo la aceptación?  Cuando sepa que tu comportamiento, que ha afectado a alguien más o a ti mismo, forma parte del ser humano y cuando aceptes asumir las consecuencias cualquiera que éstas sean.

La aceptación es por consiguiente el elemento desencadenador que pone en marcha la curación.

Camino de sanación

  • Tu herida de rechazo está en vías de sanar cuando cada vez ocupas más tu lugar y te atreves a afirmarte. Además si alguien más parece olvidarse de que existes, no te sientes incomodo internamente.
  • Tu herida de abandono está en vías de sanar cuando te sientes bien contigo mismo si estas sólo y buscas cada vez menos llamar la atención. La vida te resulta menos dramática.  Cada vez que tienes más deseos de emprender proyectos, e incluso si los demás no te apoyan, puedes continuarlos.
  • Tu herida de humillación está en vías de sanar cuando tomas el tiempo para conocer tus necesidades antes que las de otros. Cargas menos sobre la espalda y te sientes libre. Dejas de crearte tus propios límites.
  • Tu herida de traición está en vías de sanar cuando no vives con tanta intensidad las emociones del momento, o cuando alguien o algo altera tus planes y cedes con facilidad. Ya no intentas ser más el centro de atracción.
  • La herida de injusticia está en vías de curación cuando te permites ser menos perfeccionista y cometer errores sin montar en cólera o criticarte. Te permites mostrar tu sensibilidad y llorar frente a otros sin perder el control y sin temer a que los demás te juzguen.

Una vez que las heridas sanan, es decir, cuando somos nosotros mismos, sin temores, tiende a emerger lo siguiente de ellas.

  • Detrás del huidizo (herida de rechazo) se oculta una persona capaz de asumir muchas responsabilidades, dotada de aptitud adecuada para trabajar.
  • Detrás del dependiente (herida de abandono) se oculta una persona hábil, que sabe cómo satisfacer lo que requiere.
  • Detrás del masoquista (herida de humillación) se oculta una persona audaz, aventurera, con una enorme capacidad para desenvolverse en diversos ámbitos.
  • Detrás del controlador (herida de traición) se oculta generalmente una persona que tiene cualidades de dirigente.
  • Detrás del rígido (herida de injusticia) se oculta una persona creativa, con mucha energía, dotada de enorme capacidad de trabajo.

Y ahora ¿Te gustaría conocer más sobre cada herida?

___________________________________________________________________________

La autora es licenciada en psicología, especialista en desarrollo humano y psicoterapia para niños, adolescentes y adultos con enfoque Gestalt y humanista. Si te interesa contactarla puedes hacerlo en su número móvil 2221199224.

Deja una respuesta

Sorry, you can not to browse this website.

Because you are using an outdated version of MS Internet Explorer. For a better experience using websites, please upgrade to a modern web browser.

Mozilla Firefox Microsoft Internet Explorer Apple Safari Google Chrome