La tragedia de los lunes

1npCualquiera que me conozca al menos un poco, sabe que, trilladamente, detesto los lunes. Me parece muy poco tiempo dos días de descanso, aún y cuando salgo a las 2 pm los viernes, igual me parece poco tiempo el que tengo para descansar, jugar con mis hijos, disfrutar mi casa (no sólo dormir en ella), ver a la familia, amigos, atender eventos sociales (ahora casi puros de índole infantil), en fin, ¡dos días en verdad no son suficientes! Sé que eso no va a cambiar, a menos que deje de trabajar (cosa que tampoco va a pasar), así es que al menos exorcizo al concepto por este medio.

No conformes los lunes con estar ya en mi Top 5 de cosas que detesto, ahora mi hija hace que los odie aún más. El de esta semana fue terrible. Veníamos de disfrutar un fin de semana en familia, alberca, sol y piñas coladas sin alcohol, lo cual hizo casi imposible que me despertará el lunes a las 5:30am para irme a trabajar, pero lo logré. Con café en mano a eso de las 6:30am con el único fin de no quedarme dormida mientras manejo, llegué a mi oficina antes de mi hora de entrada como bien lo dicta el manual de las buenas costumbres (¡aunque en este país ser puntual está mal visto!), y antes de las 7:30am ya estaba sentada en mi oficina empezando a resolver crisis de fin de semana. Uli me marcó a las 8 am vía facetime (¡bendita tecnología!), y me puso en la llamada a mi hija, echa un verdadero mar de lágrimas por la tragedia de tener que ir a la escuela y no estar yo ahí presente. Me rompió el corazón. Pensé tantas cosas en tan poco tiempo: que si estaba arruinándole la vida por ser madre trabajadora y no pasar con ella (ellos más bien) los primeros y más importantes años de vida, que si su desconsuelo era tan grande que no habría consuelo posible, que si habría de odiar el resto de su vida la escuela, en fin, que si era posible que alguien odiara más a los lunes que yo, y sí, parece que tenemos una ganadora.

La sociedad en verdad debería entender lo difícil que es regresar a trabajar tan pronto. No entraré en el tema de los 40 días de incapacidad (posteriores al nacimiento) que me parecen una verdadera falta de respeto y humanismo, pero sí haré mención de lo injusto que me parece que no haya conciencia para nada de lo que es ser madre trabajadora. En mi caso tengo la suerte de que al menos Uli puede llevar a mis hijos a la escuela, si me lo pierdo yo, al menos papá puede estar ahí para ellos por las mañanas, aunque el lunes de esta semana me dejó claro que por más que todos queramos que salga perfecto, mi hija siempre opinará que yo también debería estar ahí. Y por las tardes la salida después de las 5pm, ¡es demasiado tarde! En todos lados nos bombardean con información que los niños deben dormir entre 8 y 10hrs diarias, para que tengan pleno rendimiento escolar, así como desarrollo óptimo y demás, pero ¿cómo le hago yo entonces que si sigo estas indicaciones al pie de la letra, los vería algo así como 2hrs por día despiertos? Casi que lloro solo de pensarlo.

No hay conciencia en este país para las madres trabajadoras, y esa es una triste realidad. Se nos recuerda cada 3 por 2 que la educación principal viene de la casa, con los padres como principales actores de tan loable e importante labor, y no puedo más que estar de acuerdo con esto, ¿pero qué pasa cuando un solo sueldo no es suficiente y los dos tenemos que trabajar? No somos los padres los que educaremos al 100% en el tiempo “fuera de la escuela” de nuestros hijos. Con mucha suerte, podrán ser los abuelos quienes ayuden por las tardes, y no la escuela con estancia tarde o una guardería, pero a final del día, seguimos sin ser los padres. Con mucho gusto educo a mis hijos las dos horas al día que los veo despiertos, y por más Draconiana que sea, no creo que sean suficientes, entonces ¿me pongo a tono los viernes que salgo temprano, más los fines de semana? Y ahora si me los ajusticio por las horas que no cubro de lunes a jueves…. Hasta como de chiste ¿no?

Pues total que la llamada con mi hija de este lunes me dejó el corazón apachurrado, con tantas y tantas cosas rondándome la cabeza, que decidí escribirlas. Por desgracia no creo que esto cambie. Ella seguirá llorando los lunes, después de estar casi tres días completos conmigo, el lunes se despierta y de nuevo no estoy ahí. Sé que tal vez mejore la escena con el tiempo, cuando termine haciéndose a la idea de que eso no cambiará, y tendrá que aprender a despertar sin mí más días de los que sí despierta conmigo. Y algún día ella será madre, y si trabaja, pues será contar de nuevo la historia ahora con ella como protagonista y mi hermosa nieta llorándole los lunes a mi hija, y yo como su abuela, consolándola después de la escuela diciéndole que esperaremos a que mamá salga de trabajar y pase por ella, y que le mandamos muchos besos al aire para que trabaje bonito. Hasta quiero llorar.

¡¡¡Así ni como no detestar a los lunes!! Con la alarma que suena peor que mentada de madre en tráfico, el café que cae en la panza vacía como patada de mula, pero es lo único que ayuda a las 6 am a despertar frente al volante, y ahora mi hermosa muñeca llorando por mi ausencia, que aunque le pega todos los días, la del lunes es la peor… en serio ¡¡¡lunes, ni cómo ayudarte!!!

neocasadabuenoeditado

Una respuesta to “La tragedia de los lunes”

  1. Carlos dice:

    El título de tu artículo me hizo recordar también que los lunes era el día más terrible de mi vida, hace 40 años. Era el día que más me deprimía. Pero en esos días, tuve un encuentro personal con Jesucristo, que dio significado a toda mi vida y comprendí que cada día se vive con propósito. Y es cierto, el tiempo con la familia es muy valioso por eso aprendí que tenemos que buscar oportunidades que nos den más tiempo con la familia, con nuestros hijos. Porque el tiempo se va….y nuestros hijos también.

    Animo, encontrarás el tiempo que necesitas para tu hijos.

    Dios te bendiga

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