Yo sola puedo

1np
Apuesto  que a más de una que lea esto, le parecerá que esta es la frase que más nos define como mujeres modernas, o al menos debiera hacerlo, o que es ya el vivir cotidiano de todas nosotras, mujeres independientes, modernas, que hemos sabido salir adelante ¡y que no necesitamos absolutamente de nadie más! Y eso que no estoy hablando solo del sexo masculino en específico, trato de ser más general sobre el concepto de “necesitar” de alguien o a alguien.

Desde que era pequeña, recuerdo que mi papá, antes de dormir y después de persignarme, me decía que era una gran niña, muy inteligente, valiente, lista, y que siempre conseguiría todo aquello que me propusiera, sobre todo por aquello de ser inteligente (creo que mi papá pensaba que era un genio o algo así), y también me decía que era independiente y decidida. Conforme crecía, y él se daba cuenta que no era tan “típica” como se pensaba, me empezó a inculcar la facultad (¿o necedad?) de defender siempre mi punto de vista, por muy contrario que fuera al de los demás, que lo defendiera, y que nunca, NUNCA me echara para atrás en una decisión tomada o en una discusión iniciada, sobre todo si estaba segura que mi punto de vista valía la pena ser defendido (no necesariamente correcto, aclaro).  Crecí pensando no que tenía razón en todo, pero sí que podía hacer todo lo que quisiera, conseguir todo cuanto soñara y sobre todo, valerme por mi misma si ese fuera el caso, sin la ayuda de nadie más.

No fue tan fácil conseguir todo lo que soñé, o valerme sin la ayuda de nadie, sobre todo por que crecí, además de con grandes porras anímicas, con un cuidado absoluto de mis padres hacía mí: no podía salir sola, no podía tener novio (¡ja!), jamás me fui de pinta y mucho menos de viaje con amigas, siempre acompañada de mi mamá o mi hermano mayor, no fue fácil aprender a valerme por mi misma como se suponía que debía hacerlo. La primera vez que me subí al metro sola fue en Barcelona, a los 24 años, después de que Ulises me enseñara como debía hacerlo, y hasta que él se fue a Madrid tuve que ponerlo en práctica. El “largo” trayecto de  treinta minutos de mi casa a la escuela lo pasé casi rezando toda la letanía, tratando de no ver a los ojos a nadie para no tener problemas, y rogando que no se subiera un maleante o un asesino serial de esos que SEGURO andan en metro todo el día buscando maldades por hacer…. Llegué tan asustada a la escuela que a las 10 pm que salí de clases, casi me pongo a llorar, ahora sí, del puritito susto de pensar que ahora iba de regreso pero más oscuro.

Al final fue fácil andar sola en metro, o ir al súper sola, o al cine, o a comer, o llegar a una fiesta sola; pero cada que Ulises iba a verme a Barcelona, le pedía que me acompañara a la escuela, que me esperara a que saliera, que fuera al súper conmigo o me llevara a hacer algún trabajo de la escuela; en resumen: me di cuenta que podía hacerlo todo yo sola, pero era también muy gratificante hacerle saber que igual lo necesitaba. Y no digo con esto que lo estuviera engañando o dándole “atole con el dedo”, simplemente digo que cuando encuentras a la persona que amarás el resto de tu vida, si bien es bueno mostrarle que eres independiente y que sabes apañártelas sola, también es bueno demostrarle que lo necesitas, que lo quieres a tu lado aunque sepas ser feliz tu sola; yo al menos no me casé por compañía, o porque me hagan las cosas que yo no puedo; me casé porque lo amé mucho antes de hacerlo y no quería vivir mi vida sin él. Y si eso va acompañado de quien me cambie la llanta, o los focos, o me lleve en coche para no ir en metro, ¡que mejor!

Soy una gran creyente de la liberación femenina, solo creo también que a veces se nos pasa un poco la mano. Yo puedo cambiar una llanta de mi coche (si, lo he hecho!), pero prefiero hablarle a Uli y decirle que me ayude, así no me ensucio la ropa o maltrato mis tacones (¡sagrados para mí!); puedo abrir un bote de pintura y pintar mi casa si lo requiere, pero prefiero pedírselo a él y así no tengo que vestirme como espantapájaros con overol de mezclilla o algo así; puedo bajar las bolsas del super, más 2 hijos, más contestar el celular a un cliente, más abrir la puerta de mi casa con la otra mano (¿cuáaaal?), pero prefiero marcarle y decirle que casi llego, ¡que por fa me ayude con todo lo que traigo! Si las mujeres podemos dar a luz y regresar a trabajar a los 45 días de eso, con el cuerpo magullado y el alma destrozada por dejar al bebé, ¡podemos hacer lo que sea! Sé también que no está mal pedir ayuda, que no está mal hacer sentir necesitado y querido a quien amamos…. Y Uli sé que estás leyendo esto, ¡¡Solo no lo tomes en mi contra la próxima vez que te pida algo por favor!! Yo puedo sola, ¡pero me ENCANTA ver como lo haces por mí!

neocasadabuenoeditado

4 Respuestas to “Yo sola puedo”

  1. Alina Campos dice:

    Hermana del ALMA te lo he dicho y no me cansare nunca de decirte cuanto te admiro, tu talento en esta nueva faceta antes oculta no es una sorpresa pero si una gran satisfaccion, te adoro, ¡exito siempre!

  2. Araceli Sánchez dice:

    Almita, aplausos para ti!! Me encanta leerte, eres muy divertida y una gran escritora. Felicidades!! Te quiero mucho y qué honor ser tu amiga.

Deja una respuesta

Sorry, you can not to browse this website.

Because you are using an outdated version of MS Internet Explorer. For a better experience using websites, please upgrade to a modern web browser.

Mozilla Firefox Microsoft Internet Explorer Apple Safari Google Chrome