Tarde de café y tablets

LMadre2a última vez que mis hijos me acompañaron a un café con mis amigas, me llamó la atención lo que ocurría en la zona de juegos. Había unos cuantos niños correteando, deslizándose en la resbaladilla y disfrutando en los columpios, haciendo amigos nuevos.

Otro grupo, el mayoritario, estaban sentaditos, uno junto al otro. Poco hablaban entre ellos, estaban concentrados, cada uno, en el juego que veían en su respectiva tablet. A veces se presumían haber ganado un juego, o consultaban sobre un pasadizo secreto, o cosas así.

Luego, en un típico ataque de madre, dije “estas generaciones son tan diferentes” y no acababa de pensarlo cuando vi a mis amigas, cada una metida en su celular, mientras otra platicaba sus problemas. Así fue casi toda la reunión, una hablaba, las otras escuchaban, pero a la vez contestaban mensajes de whatsapp, revisaban su Facebook o daban retweets.

Entonces reconsideré mi pensamiento de “estas generaciones son tan diferentes” pensando que no sólo se incluía a los niños, también a esta generación de padres.

Las abuelas decían que uno educa con el ejemplo. Parece que esa verdad trasciende y en este cambio de época cobra mayor importancia.

Nuestras madres nos enseñaron  a respetar a los mayores, a no interrumpir cuando otra persona habla, a decir por favor y gracias. También nos enseñaron a interactuar con otras personas. Mientras las amigas de nuestras madres platicaban con ellas, en casa o en un café, nosotros compartíamos con sus hijas o hijos y aplicábamos nuestros conocimientos.

Ahora a nosotras nos toca enseñar el valor de escuchar al otro; de mirar sus ojos; de atender a lo que nos dice; de entender que los 5, 10, 15 o 30 minutos que dediquemos a alguien forma parte del cultivar una relación, cualquiera que esta sea.

Que los niños tengan acceso a este tipo de tecnología puede ser positivo, siempre y cuando les enseñemos a usarlos; que su uso debe estar limitado a cierto tiempo y que también lo que observan tiene que estar sujeto a la aprobación de los padres.

La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) y la Sociedad Canadiense de Pediatría (Canadian Society of Pediatrics) afirman que los niños de hasta dos años no deberían estar expuestos a ningún tipo de tecnología, que los niños de entre tres y cinco deberían tener un acceso restringido de solo una hora al día, y que entre los seis y los 18 años, los niños deberían acceder durante un máximo de dos horas al día (AAP 2001/13, CPS 2010).

Tal vez en un inicio resulte difícil acostumbrar a nuestros hijos a tener un horario para utilizar la Tablet, pero he encontrado que lo toman bastante bien cuando el cambio va acompañado de mayor interacción con sus padres jugando, leyendo o platicando.

perflbet

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